El territorio, nación o realidad histórico-lingüística llamada Occitania se encuentra separada en la actualidad por las fronteras de tres estados: Francia (el sur), España (la comarca de Val d'Aran en Cataluña) e Italia (valles alpinos del norte). Allí se ha hablado tradicionalmente, aunque por desgracia hoy ya muy poco, la "lenga d'óc" (expresión que da nombre al departamento francés del mismo nombre) en contraposición a la "langue d'oil" o francés. El occitano es un hermano muy próximo del catalán. De hecho, originalmente eran un único idioma llamado proto-occitano. Con el tiempo marcharon por caminos separados constituyéndose en dos ramas diferenciadas que no obstante siguen guardando enormes similitudes.
En el pasado el norte de la moderna Francia era francófono y el sur occitanófono. El famoso centralismo francés hizo retroceder al occitano o provenzal que quedó arrollado bajo el peso de la "grandeur". Resulta muy significativo que el lugar donde este idioma goza hoy de mayor salud es la Val d'Aran. Seamos justos: aunque en España el nacionalismo en su faceta política despierta debates continuos y apasionados no es sin embargo un país excesivamente empeñado en la uniformización cultural de sus territorios. En el país galo sucede lo opuesto: los nacionalismos políticos son minoritarios y el sentimiento de ser francés es casi unánime, lo que ha favorecido la estabilidad nacional, pero las lenguas regionales agonizan o son sólo folklore. Es el despotismo ilustrado. El lado oscuro de la Revolución Francesa.
Pero basta de reflexiones y vamos al tema. El acervo musical más importante en lengua occitana es sin duda la lírica trovadoresca. El trovador no es una figura exclusiva del mundo provenzal pero fue allí donde nació y se desarrolló, extendiéndose más tarde por toda Europa. Eran poetas y compositores cortesanos (diferenciados de los juglares, músicos ambulantes), a menudo también intérpretes de sus propias obras, pero no siempre.
Un tema recurrente en la lírica trovadoresca provenzal era el "amor cortés": se reverencia a la amada pero en la lejanía, se mira pero no se toca. Menudos pagafantas.
La canso era una composición de tipo romántico mientras que aquella que versaba sobre temas políticos, morales o culturales recibía el nombre de sirventesc. Algunas poesías constituían verdaderos ejercicios de crítica social, por ejemplo atacando la corrupción eclesiástica. Pero que nadie se lleve a engaño: los trovadores eran hombres de su época y estaban al servicio de sus valores e instituciones. Vertían alabanzas de ciertos nobles y atacaban en cambio a los nobles enemigos de los primeros. Su poesía lamentaba la pérdida de la ética caballeresca al tiempo que justificaba un sistema aristocrático y servil. A fin de cuentas regía en el Languedoc de entonces, como en el resto de Europa, un feudalismo descarnado. Ello no ha impedido su idealización por parte de algunos. De la cultura trovadoresca (o de los cátaros) se han dicho muchas tonterías.
Trovadores conocidos son Guillermo de Poitiers, Bernart de Ventadorn, Peire Vidal, Aimeric de Peguilhan o Beatriz de Dia (sí, había trobairitz o mujeres trovadoras).
Algunas canciones trovadorescas:
Can vei la lauzeta mover, de Bernart de Ventadorn.
De la iensor, de Berenguer de Palou.
Lo rossinholet salvatge, de Gaucelm Faidit.
Aital dona, de Berenguer de Palou.
Reis glorios, de Guiraut de Bornelh. Mi preferida.
Only Folk You
Aquí profundizaré en una de mis pasiones: la música de factura actual inspirada en la tradición (música folk). Documentos sonoros de artistas de diferentes países, seleccionados y comentados // Aquí aprofundiré en una de les meves passions: la música de factura moderna inspirada en les arrels (música folk). Documents sonors d'artistes de diferents països, seleccionats i comentats.
lunes, 24 de marzo de 2014
martes, 28 de enero de 2014
Samurais revolucionaos
La voz es mi instrumento favorito. Me gusta mucho la música cantada, sola o en compañía de instrumentación. Más aún dentro de un género, el folk, que se asocia demasiado al tópico de violines, acordeón, gaita y tal.
Pero también adoro la música 100% instrumental, por supuesto.
Existe en el mundo (y dentro de cada folklore musical específico) una enorme diversidad de sonidos. Los anglosajones y afroamericanos han abierto puertas enriqueciendo y renovando la música popular, pero también la han encorsetado. Desaparecen así las singularidades culturales. Muchos oyentes no conciben que la "música pop" pueda ser otra cosa que una formación guitarra-batería-teclado siguiendo los ritmos y patrones de la música norteamericana.
Por ello se agradece escuchar a músicos que beben de su tradición y la proyectan hacia el futuro, y que además lo hacen bien, respetando las raíces y a la vez con espíritu decididamente moderno.
Un ejemplo son los Yoshida Brothers: dos hermanos japoneses que mezclan música japonesa y rock. ¿WTF? Parece surrealista. Pero la alquimia está hecha con solvencia.
Los Yoshida Brothers son intérpretes de shamisen, especie de guitarra o laúd de largo mástil, caja cuadrada y tres cuerdas, que se toca usando un plectro. Empezaron tocando tsugaru-jamisen, uno de los estilos para shamisen más típicos en Japón, surgido en Aomori (norte de la isla de Honshu). Se caracteriza por su ritmo ágil, virtuosismo y carácter percusivo, ya que el plectro golpea la caja del instrumento cada vez que toca una cuerda. Además se emplea un shamisen grande y con cuerdas endurecidas. El sonido resultante, bastante enérgico, invita a ser mezclado con ritmos occidentales y eso fue precisamente lo que se les ocurrió a los Yoshida.
Los Yoshida Brothers son intérpretes de shamisen, especie de guitarra o laúd de largo mástil, caja cuadrada y tres cuerdas, que se toca usando un plectro. Empezaron tocando tsugaru-jamisen, uno de los estilos para shamisen más típicos en Japón, surgido en Aomori (norte de la isla de Honshu). Se caracteriza por su ritmo ágil, virtuosismo y carácter percusivo, ya que el plectro golpea la caja del instrumento cada vez que toca una cuerda. Además se emplea un shamisen grande y con cuerdas endurecidas. El sonido resultante, bastante enérgico, invita a ser mezclado con ritmos occidentales y eso fue precisamente lo que se les ocurrió a los Yoshida.
El resultado impresiona. Me recuerda al banjo, instrumento con cierto parecido al shamisen. El uso de formas occidentalizadas y ritmos acelerados inevitablemente te recuerda al bluegrass. Pero lo mejor es apreciar cuán bien mezclada está la música japonesa, reteniendo toda su personalidad, con las formas, escalas y ritmos occidentales. Esto diferencia las buenas fusiones de las no tan buenas: las buenas toman lo mejor de cada estilo y lo llevan a un nuevo terreno; las malas degradan y empobrecen a todos ellos.
Disfrutad de la buena interpretación, la riqueza de matices, la perfecta unión de dos mundos. Folk de lujo desde el Imperio del Sol Naciente.
Curiosidad: el tema de los Yoshida Brothers "Kodo" apareció en los spots que anunciaban la consola Wii en Estados Unidos.
lunes, 27 de enero de 2014
Canciones de beber
En Europa el consumo social de alcohol (tabernas, festividades, reuniones familiares, brindis) se ha acompañado con frecuencia de canciones folklóricas específicamente destinadas a ello. Su tono suele ser jocoso e irónico, con letras cargadas de doble sentido, ensalzando de forma irreverente al placer de la bebida.
No siempre se usa una canción propia para ese acto, a veces simplemente es una canción folklórica famosa sin relación con la bebida, un ejemplo es el típico Asturias Patria Querida. Por contra, en los países nórdicos hay canciones de beber exclusivas para las distintas celebraciones del año: una para Navidad, otra para la noche de San Juan, etc.
El primer registro histórico conocido de una canción de beber procede ni más ni menos que del Carmina Burana, un manuscrito del siglo XI con poemas de corte mundano y satírico, hallado en el monasterio benedictino de Benediktbauern (Baviera, Alemania) y cuyos textos musicaría Carl Orff nueve siglos después.
Este tema, interpretado por el popular grupo de folk-rock de la Bretaña francesa Tri Yann, tiene autor conocido: Gabriel Bataille (1575-1630), compositor de cantos polifónicos (airs de cour) satíricos y tañedor de laúd.
La letra tiene miga:
La letra tiene miga:
Qui veut chasser une migraine
N'a
qu'à boire toujours du bon
Et maintenir la table pleine
De
cervelas et de jambon
Estribillo:
L'eau ne fait rien que pourrir le poumon
L'eau ne fait rien que pourrir le poumon
Boûte, boûte, boûte, boûte compagnon
Vide-nous ce
verre et nous le remplirons (x2)
Le vin goûté à ce bon père
Qui s'en rendit si bon garçon
Nous fait discours tout sans grammaire
Et nous rend savant sans leçon
Le vin goûté à ce bon père
Qui s'en rendit si bon garçon
Nous fait discours tout sans grammaire
Et nous rend savant sans leçon
Loth,
buvant dans une taverne
De ses filles enfla le sein
Montrant
qu'un sirop de taverne
Passe celui d'un médecin
Buvons
donc tous à la bonne heure
Pour nous émouvoir le rognon
Et
que celui d'entre nous meurt
Qui dédira son compagnon
Traducción:
Quién quiera atrapar una migraña
Sólo tiene que beber bien
Y mantener la mesa repleta
De salchichas y de jamón
El agua no hace más que pudrir el pulmón
Botella, botella, botella, compañero
Danos ese vaso y lo rellenaremos
El vino gusta al buen padre
Y le hace ser buen chico
Damos discursos sin gramática
Y nos hace sabios sin lección
Lot, bebiendo en la taberna
De sus hijas infló el pecho
Mostrando un jarabe de taberna
Puedes pasar por un doctor
Bebamos pues en esta buena hora
Demos movimiento al riñón
Y que uno de nosotros muera
Por él brindará su compañero
Este tema, Son ar Chistr ("la canción de la sidra"), está cantado en la lengua nativa de la Bretaña francesa, el bretón. Idioma de la familia céltica cuyo origen está en comunidades de viajeros procedentes de las islas británicas (donde se hablaban y aún se hablan hoy lenguas célticas) que emigraron al continente y se instalaron en la península armoricana. El bretón ha convivido siempre con el francés recibiendo de él muchos préstamos. Pero su futuro peligra. Apenas unas décadas atrás estaba al borde de la extinción. Hoy goza de un renacimiento como signo de identidad aunque su uso real es, por desgracia, minoritario.
El intérprete es Alan Stivell, máximo "culpable" de eso que se ha dado en llamar "música celta", un batiburrillo con aspectos tanto positivos como negativos donde se mezclan la reivindicación de lenguas y folklores hasta entonces despreciados de ciertos territorios del arco atlántico (Escocia, Irlanda, Bretaña, Galicia, Asturias), la actualización de dichos sonidos a través del pop y el rock, y un cierto falseamiento debido a tomar la música gaélica (irlandesa y escocesa) como espejo o modelo, en vez de guardar fidelidad a las respectivas raíces musicales de Bretaña y el Cantábrico peninsular.
Yo acepto que esta moda, pues tiene mucho de eso, sirvió para recuperar identidades dormidas pero también las ha desvirtuado. Romanticismo del Señor de los Anillos y dependencia excesiva de los dictados anglosajones. Eso no me impide gozar con los productos musicales creados bajo esa etiqueta. Muchos son de gran calidad (junto a mucha mierda también) como el propio Stivell.
Stivell es compositor y multi-instrumentista, pero sobre todo es un excelente arpista. En los 90 creó el arpa irlandesa eléctrica.
El tratamiento por parte de Stivell de este canto de taberna es buen ejemplo tanto de su calidad indiscutible como de los moldes "celtas" por los que hizo pasar al folklore bretón. Omnipresencia del arpa (instrumento de Irlanda y no de Bretaña) y una clara influencia de la música irlandesa en general.
Y finalmente, tras el "embrujo celta" nada mejor que refrescarse con un canto de borrachos castizo. Folklore castellano en bruto, sin cuernos vikingos, ni bardos élficos, ni hostias. El grupo salmantino Mayalde recupera cantos populares de la ciudad manchega y los interpreta tal cual. Con sencillez. Cosa muy legítima y muy sana.
Cechomor: Jozef, moi kochany
La música
de la República Checa es famosa sobre todo por dos formas concretas
de expresión.
Una es la de la música clásica a la que el pueblo checo ha aportado destacados compositores (Dvórak, por ejemplo).
La otra es la danza folklórica conocida como polka (no confundir con la polska, de origen polaco y muy presente en Suecia y otros países escandinavos, aunque seguramente están relacionadas y de hecho la República Checa y Polonia son territorios adyacentes). La polka checa surgió en la región de Bohemia a mediados del siglo XIX. Conoció una gran popularidad en Centroeuropa, luego en todo el continente europeo y Rusia, y más tarde se expandió a América donde influyó en músicas como la mexicana o la del sur de EEUU. Se ha convertido en la danza que representa internacionalmente a los checos, tal como la mazurca a los polacos, el tango a los argentinos, el vals a los austríacos y alemanes o la tarantella a los italianos, y forma parte del repertorio de muchos grupos de música tradicional.
Sin embargo, junto a estas formas musicales bien conocidas la República Checa alberga otra menos famosa pero igualmente interesante. Es la música de la llamada Silesia Checa, en la frontera con Polonia, y que junto con su homónima polaca conforma la región histórica de Silesia. Su música tiene gran parentesco con la de Polonia y su dialecto checo está muy próximo al polaco (también hay que decir que el checo, el polaco y otros idiomas eslavos son en general muy similares entre sí y mutuamente inteligibles).
Todo
esto para explicar que el primer documento de este blog es una bella
canción de amor tradicional de la Silesia Checa interpretada por el
grupo de Praga Cechomor, veterana formación pionera en fusionar el
folk checo con el rock y que, a modo de curiosidad, era uno de los
grupos favoritos del difunto Vacláv Havel, primer presidente de la
República Checa y pieza clave de la llamada Revolución de
Terciopelo y el fin del régimen comunista de Checoslovaquia.
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